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Un recorrido biográfico.

Mi interés por las técnicas naturistas llegó en un momento en el que en todo el país se dieron actuaciones de diferentes grupos como Arco Iris (en 1978), La Comunidad “El Arca” de Lanza Del Vasto, Revista Integral ( 1979), que proponían un cambio de vida como forma de intervención sobre la salud. En estos movimientos la salud tomaba matices tan amplios que afectaban a prácticamente todos los aspectos de la vida: nuevas formas de alimentación, nuevos planteamientos en las relaciones con uno mismo y con el mundo, amplitud de miras frente a otras culturas y una nueva interpretación de la ecología.

A partir de esta experiencia social comienza la andadura profesional con maestros como Felipe de Torres,  Nicolás Capo,  Manuel Lezaeta y toda aquella lista de antiguos naturistas cuyo enfoque terapéutico estuvo centrado en la alimentación, el ejercicio, el reposo, y las curas con ayuno, plantas, tierra y agua. Felipe de Torres denominó Antroponomía al conjunto de sus enseñanzas en las que incluía la vitacultura, hebdomadostática e iridología entre otras. Sus enseñanzas fueron certificadas con el título de Consejero Higienista Dietético, en aquella época, título propio adscrito a FEDINE  (La Federación Politécnica Española de Diplomados por Escuelas Nacionales No Estatales y Escuelas Extranjeras), porque era difícil encontrar en España el mínimo reconocimiento a estas prácticas.

La necesidad de una intervención terapéutica sobre el contacto corporal me llevó al primer curso de Espinología, que resultó ser un excelente complemento de las técnicas de masaje. Finalicé dicho curso con la primera ‘promoción’ de espinólogos venidos de Estados Unidos y seguidores de Reginald Gold , fundador del Philadelphia Spinal Tutorium (Philadelphia, USA). La espinología tuvo buen complemento con la técnica ‘Neurological Hammer’ impartida en España en los años 80 por el Dr. Jay Holder.

En este momento advierto la necesidad de sintetizar cuerpo y mente. El psicoanálisis fue la base y las enseñanzas de Wilhelm Reich su aspecto concreto. La formación en la Escuela Española de Terapia Reichiana (Es.T.er)  me facilitó una forma de interpretar el cuerpo y la psicoterapia. La formación integraba realmente el cuerpo y la mente y ello abrió una puerta a mi investigación sobre la medicina psicosomática. El siguiente paso de mi formación fue en el seno de la Sociedad Española de Medicina Psicosomática y Psicología Médica, de la que actualmente soy miembro . Esta etapa de mi formación consolidaría mi  licenciatura en Psicología.

El interés por lo individual y la consideración de las personas como individuos, tendrían que ser complementados por un interés por lo social. C.G. Jung , en su visión post-analítica, ya vislumbró lo colectivo, los arquetipos, los símbolos compartidos, que la antropología estudió como ninguna otra disciplina. Terminé así los estudios de Antropología Cultural y Social habiendo realizado trabajo de campo en la selva amazónica  peruana estudiando prácticas de curación chamánica. La Antropología de la Medicina es una novedosa visión de la construcción cultural de la salud.

Los intereses, aparentemente dispersos, no lo son (tampoco mis actuales estudios en Teoría de la Literatura). Considero que la psicología y la visión antropológica son herramientas imprescindibles para el abordaje de la salud y la enfermedad, así como para el adecuado encauzamiento del estar en el mundo. Por ello, una primera parte del doctorado (desarrollada en la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza), contiene una carga imprescindible de sociología mientras que la segunda parte, cargada de contenido médico, la llevo a cabo en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Cádiz. El objeto de estudio será la enfermedad, y especialmente los Síndromes de Sensibilidad Central, desde una perspectiva propia de la Antropología de la Medicina.

Este recorrido queda reflejado en mi trabajo en el CBZaragoza.